LIDAR y castros

El otro día, en un momento de aburrimiento, me puse a echarle un ojo a la cartografía de la Xunta de Galicia y en especial a las capas LIDAR que tiene disponibles, en las que se pueden apreciar todo tipo de detalles de la orografía del terreno y de construcciones humanas (vías de tren, autopistas, caminos, etc.). El LIDAR tiene multitud de aplicaciones prácticas pero una de ellas es la ayuda a las tareas arqueológicas debido a su capacidad para hacer ver anomalías en el terreno, sobre todo sin necesidad de acercarse hasta allí. Sabiendo esto y aprovechando que los datos son públicos y accesibles a cualquiera (hasta se pueden descargar para verlos con otros programas), se me ocurrió analizar que se vería usando esta capa en lugares conocidos para mí en los que debido a la microtoponimia o las leyendas locales se dice que había castros o vivían los “mouros” y en los que se sabe a ciencia cierta que hubo un castro antiguamente. A continuación muestro diversos ejemplos.

En el ayuntamiento de Agolada, existe un promontorio que se conoce como Castro Marcelín, desde hace ya cientos de años, y sobre el que existen diversas leyendas. En él se aplica la conocida leyenda, extendida en otros lugares de Galicia, de que el tesoro está protegido por “trabes de ouro, prata e alcatrán” (vigas de esos materiales) y que si se intenta acceder a él la de alquitrán estallaría, destruyendo totalmente los alrededores. Por otro lado, la tradición dice que el nombre viene “da raíña Marcela” que según la leyenda habitó en dicho castro. Hasta donde sé, no se ha realizado nunca ningún tipo de excavación, siendo las únicas actividades realizadas allí la discutida construcción de una pista que lleva a la cima y que destruyó parte de las laderas del castro.

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Promontorio del Castro Marcelín, parroquia de San Pedro de Merlín, Agolada. Imagen propia.

Castro Marcelín. Imagen de satélite.

Castro Marcelín. Imagen aérea. Fuente: cartografía de la Xunta.

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Castro Marcelín. Imagen LIDAR. Fuente: cartografía de la Xunta.

Cambiando de ayuntamiento, en Taboada, en la provincia de Lugo y en la parroquia de Castelo, existe también un conocido promontorio en el que todos los años la noche del 7 al 8 de septiembre se celebra la fiesta de “a queima das fachas”, tradición ancestral que se conoce ya se realizaba en el mismo lugar en tiempos romanos (una vía romana debía pasar no muy lejos de este lugar pues se han encontrado miliarios en parroquias colindantes). Qué mejor forma de ver en qué consiste esta fiesta que visitar la página web de su asociación. Seguidamente, las correspondientes imágenes.

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Castro de Castelo, imagen aérea. Fuente: cartografía de la Xunta.

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Castro de Castelo, imagen LIDAR. Fuente: cartografía de la Xunta.

De nuevo, cambiando de lugar de la geografía interior gallega, si nos acercamos hasta la parroquia de Santiago de Breixa, municipio de Silleda, en el lugar de A Pena veremos que también existen vestigios en la toponimia, orografía y tradición de un castro. O castro das Penas. De todos los mostrados hasta ahora se trata quizás del caso menos claro, debido probablemente a todas las obras realizadas a su alrededor (el ferrocarril a Santiago y la línea de alta tensión) y las labores agrícolas. Ya en el Catastro de Ensenada de 1752 se hace referencia a las fincas de esa zona como de “os Castros” y en la misma parroquia se pueden encontrar los petroglifos de Primadorno, muy cerca de otro asentamiento antiguo de la Edad de Hierro, contiguo a la aldea de Castro. Muy cerca también se encuentra la parroquia de San Mamede do Castro, en la que se encuentra otro posible castro, también con sus propias historias.

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Castro de A Pena, imagen aérea. Fuente: cartografía de la Xunta.

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Castro de A Pena, imagen LIDAR. Fuente: cartografía de la Xunta.

Como apunte final, comentar que he escogido casos distribuidos y de diverso grado de conservación en tres zonas que conozco bien a nivel personal, dejando muchos otros en el camino (algunos los podéis ver en la galería final de imágenes). Solamente con el ayuntamiento de Agolada se podrían escribir varias entradas, debido a la multitud de posibles castros existentes, mámos (más de 300 catalogadas), petroglifos, etc. He decidido no incluir tampoco los casos más claros (Santa Tegra, San Cibrao de Las, Toiriz, etc.) por ser suficientemente conocidos y realizarse en ellos excavaciones e investigaciones arqueológicas. Me he dejado también por incluir las fotos de los vuelos americanos del 56-57, sorprendentes en muchos casos, quizás para una actualización de esta entrada.

¿Conocéis vosotros otros casos parecidos que se ven claramente gracias al LIDAR?

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Nueva York-Londres en ocho horas

Retomo el blog con una entrada en la que transcribo una noticia del periódico La Provincia de enero de 1924 que me ha parecido bastante curiosa y que me he encontrado rebuscando cosas en periódicos antiguos.

“Los meteorólogos yanques acaban de hacer uno de esos descubrimientos sensacionales que tan a menudo nos llegan de los Estados Unidos.

Por lo visto, esos señores han observado que en la atmósfera, a una altura de quince kilómetros, metro más o menos, existe una zona donde sopla perpetuamente un viento de Oeste que alcanza una velocidad de 500 kilómetros por hora.

Si se llega a la construcción de aparatos voladores capaces de ganar fácilmente la expresada altura, se conseguirá, con la ayuda del viento, hacer el viaje de Nueva York a Londres en ocho horas, aproximadamente.

Ahora sólo falta que los meteorólogos descubran, más arriba o más abajo, otra zona en que reine un viento perpetuo del Este a la misma velocidad, con el objeto de poder hacer en otras ocho horas el viaje de retorno a América.

O que inventen el método de dar contramarcha a la corriente aérea.”

Casi 100 años después se han inventado ya aparatos voladores que alcanzan esa altitud (y más) pero no necesitan corrientes aéreas para desplazarse 🙂

Un saludo de vuestro amigo y vecino.

Astrofotografía III: Pasos a seguir con la cámara

Lo prometido es deuda, y aquí va la siguiente entrada, centrada en la parte de la cámara. Espero que le sirva a alguien más si se interesa por esto y no dejarme ninguna opción ovlidada :).

En primer lugar, necesitamos fijar una serie de opciones en la cámara para sacar fotografías claras, con estrellas definidas y redondeadas. Estos ajustes son los siguientes:

  • Fijamos el enfoque del objetivo en modo manual. La cámara no será capaz de enfocar automáticamente a las estrellas, por lo que tendremos que hacerlo a mano. Para ello, lo ideal es apuntar a un objetivo lejano en tierra (tenemos que enfocar al “infinito”), como las luces de algún pueblo, o a la Luna si está visible, activar la visualización en la pantalla de la cámara en tiempo real y ajustar el enfoque manualmente con el mayor nivel de zoom hasta que las luces se vean perfectamente enfocadas. Si cambiamos la distancia focal en el objetivo deberemos repetir este proceso.
  • Activamos el disparo con un retardo de 10 segundos, o en su defecto, si disponemos de uno, podemos emplear el disparo con mando a distancia. Esto evita movimientos en la cámara que pueden desenfocar la imagen cuando pulsamos el disparador.
  • Desactivamos el bloqueo del espejo de la cámara, que también causa movimientos en la cámara si se hace justo en el momento de iniciar la fotografía. Al desactivarlo y tener el temporizador activado el espejo (al menos en mi caso) se mueve al pulsar el disparador y se bloquea hasta finalizar la fotografía.
  • Para poder procesar posteriormente las imágenes configuraremos la cámara para que tome las fotografías en modo RAW también.

Una vez hecho esto, colocamos la cámara en un trípode, lo más estable posible, y apuntamos a la zona del cielo que queremos fotografiar. Es importante que el trípode sea robusto y se le puedan añadir pesos ya que en caso contrario el mínimo viento afectará a las fotos (problema que he sufrido/sufro debido a mi trípode blandengue que tendré que sustituir por lo que estoy viendo…).

Después de haber colocado la cámara será necesario escoger una exposición, apertura e ISO para hacer la fotografía:

  • En cuanto a la exposición, cuanto más alta sea más luz captará el sensor de la cámara y más estrellas se verán. Esto sería perfecto si no tenemos en cuenta que nos encontramos en un cuerpo celeste que se mueve con el paso del tiempo, y, por tanto, el firmamento cambia paulatinamente con dicho movimiento. Por tanto, si la exposición es demasiado alta, podremos observar como en la fotografía las estrellas aparecerán con forma elíptica o incluso de línea.
  • La apertura del objetivo también influye en la cantidad de luz captada por el sensor: a mayor apertura más luz captada. También se encuentra estrechamente relacionada con el ajuste de la exposición y con la distancia focal fijada en el objetivo (si no es única) que influye en la apertura máxima ya que cuanto mayor sea la distancia focal menor será la apertura máxima (en los objetivos típicos) y en el ángulo de encuadre, que también será menor. Esto implica que si queremos acercarnos más a un objetivo celeste, para evitar la aparición de trazas de estrellas deberemos disminuir la exposición, captando menos luz. Todo esto por supuesto siempre y cuando no dispongamos de una montura con motor de seguimiento como la de algunos telescopios. Para calcular la exposición adecuada para evitar este problema se suele usar la llamada regla de los 600: 600/distancia focal = tiempo de exposición (versión simple, a veces se consideran otros ajustes adicionales).
  • Por último, ajustaremos el nivel ISO como mínimo a 800, lo que permitirá que el sensor sea más sensible. Si nuestra cámara tiene opciones para la reducción de ruido podemos intentar fijarlo en valores altos como 3200 aunque deberemos llegar a una relación de compromiso para evitar que haya demasiado ruido en la imagen, aunque también existen otras técnicas para mitigarlo posteriormente.

Bueno y por supuesto, ¡falta lo más importante de todo! Sin un cielo limpio en un lugar con poca iluminación no se le podrá sacar el mayor partido a estas fotos por culpa de la contaminación lumínica o la meteorología

Y después de todo este rollo, aquí va una nueva imagen de la Vía Láctea, de la tanda de las que puse en el anterior post, construida a partir de varias tomas y procesada posteriormente. Como podéis ver todavía no he tenido tiempo de meterme en harina para hacer algo con el dichoso árbol y la aberración del objetivo se nota bastante en las esquinas.

Imagen guardada con los ajustes integrados.

Un saludo de vuestro amigo y vecino.