Impresiones del concierto de Dream Theater, Barcelona 2014, Part I

ATENCIÓN: Si no quieres conocer detalles del concierto no sigas, voy a despiezar el setlist entero en una entrada extensa.

Highlights personales (si no quieres leer el muro de palabras que hay debajo):

Hace hoy una semana que fui a Barcelona a ver a uno de mis grupos preferidos: Dream Theater. El virtuosismo característico de los componentes de esta banda, liderados por la guitarra de John Petrucci , ya hacía presagiar que la velada sería inolvidable para los oídos y también para las piernas pues el concierto duraría unas 3 horas. No obstante, quedaba todavía un pequeño temor por si algo salía mal como había pasado dos días antes en el concierto de Madrid en el que los retrasos, los problemas técnicos y la incomprensible directiva del Ayuntamiento de Madrid por la que los espectáculos deben finalizar antes de las 23:30 hicieron que mucha gente saliera descontenta del evento. Voy a dedicar unas entradas para comentar mis impresiones sobre mi primer concierto de esta banda, divididas en varias partes para evitar que se convierta en una lectura insufrible de mis divagaciones :).

Una vez dentro del Sant Jordi Club, una sala anexa al Palau Sant Jordi en la que tocaría la banda, el ambiente era inmejorable con la gente expectante por ver a sus músicos preferidos que aparecerían alrededor de las 20 de la tarde detrás de un telón en el que se proyectaban imágenes del logo de la banda y animaciones de esferas, estrellas y constelaciones acompañadas de una melodía tranquila y relajante para conservar las energías hasta el inicio de la actuación.

Alrededor de las 20:15, tras un tiempo en el que se oyeron suaves toques de bajo y batería que parecían indicar que la banda se encontraba ya sobre el escenario, comenzó el espectáculo y de qué manera. Sonando de fondo la primera pista del último disco de Dream Theater, False Awakening Suite, en una versión realizada con orquesta clásica, se podía ver una sucesión de animaciones representando todas las portadas de los discos de estudio del grupo, desde When Dream and Day Unite hasta Dream Theater. Hubo varios momentos de emoción entre el público según veían pasar las  portadas de sus discos preferidos pero sin duda el momento mágico tuvo lugar cuando apareció la portada de Metropolis Pt. 2: Scenes from a Memory, uno de sus mejores discos, y, personalmente, mi preferido. Con el épico final del vídeo caería el telón, comenzando el primer sencillo del nuevo disco de la banda, canción nominada este año a los Grammy, The Enemy Inside.

La interpretación de The Enemy Inside estuvo apoyada en todo momento con una proyección del videoclip de la canción tras los componentes de la banda, que entraban en calor con  ella y comenzaban a hacer carburar al público del St. Jordi. Tras esta potente interpretación la banda pasó a tocar una canción que nunca habían explorado en vivo hasta esta gira, The Shattered Fortress. Seguramente por la cabeza de todo el mundo pasó la imagen de Mike Portnoy, el ex-batería de Dream Theater y artífice de la suite de canciones repartidas por los diversos discos de la banda que hace referencia a sus problemas con el alcohol y que concluía en Black Clouds and Silver Linings con esta canción. Con ella terminaba un comienzo del concierto muy metalero en el que la voz de LaBrie me sorprendió gratamente.

Tras esta canción llegó el tradicional saludo del cantante James LaBrie al pabellón, mencionando que la siguiente canción iba a ser la nominada también anteriormente al Grammy On the Backs of Angels, canción del anterior disco, A Dramatic Turn of Events. De nuevo se pudieron ver imágenes del videoclip de esta canción en la pantalla del escenario, acompañadas de cortes en primer plano de los componentes de Dream Theater en directo. Aquí se pudo apreciar como la cámara que enfocaba al teclado de Jordan Rudess tenía cierto retardo, no mucho, nada realmente importante. Una vez terminada, la siguiente canción del repertorio sería The Looking Glass, otra de las canciones del nuevo disco que recuerda en su melodía a la clásica banda de rock progresivo Rush, reconocida influencia de Dream Theater. Como siempre un solo magnífico de Petrucci, que estrena en esta gira su nuevo modelo de guitarra Majesty.

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A continuación sería el turno de Trial of Tears, canción del álbum Falling into Infinity, considerado por muchos como uno de los peores discos de la banda debido a su carácter más “comercial” que los anteriores y que, sin embargo, contiene dos grandes joyas como esta misma canción y la corta pero emotiva canción instrumental Hell’s Kitchen, una de mis preferidas de la banda. La interpretación de Trial of Tears fue realmente mágica e incluso incorporó un guiño a los presentes (y a la meteorología del día) con un cambio en la letra de la canción (“It’s raining, raining, on the streets of Barcelona”).

El concierto estaba cogiendo un ritmo vertiginoso y la siguiente canción, de nuevo del último disco, Enigma Machine, lo aceleró todavía más con una puesta en escena impresionante apoyada por un impresionante vídeo estilo cartoon en el que los miembros de la banda se enfrentaban a un temido dragón. Cabe destacar la sincronización de la representación de los ojos que disparaban balas del “ninja” Myung con las notas que este toca de solista en ciertos puntos de la pista. Por si fuera poco además, Mike Mangini (que bajo mi punto de vista no tiene nada que envidiar a Portnoy) tomó las riendas antes de terminar la canción con un solo de batería en el que desafió en ocasiones al público a seguirle el ritmo con sus gritos, reto que fallamos estrepitosamente. He de decir que no le había prestado mucha atención a esta canción y es una de las que suelo saltarme en el nuevo disco pero tras este directo he decidido que merece una segunda oportunidad :).

La siguiente fue para mí el gran error del setlist de la primera parte y del concierto en general. La canción que tocaba esta vez era de nuevo del último disco, Along for the Ride, segundo single del mismo. Es una canción muy relajada que rompió un poco el ritmo que había cogido el concierto, sobre todo tras la vertiginosa Enigma Machine. Quizás habría quedado mejor un poco antes en el setlist. Es probable también que la subjetividad juegue un papel importante en este aspecto pues es la canción que menos me gusta del nuevo disco, peor bajo mi punto de vista que muchas otras canciones de la banda del mismo estilo. Y además no me acaba de convencer el solo psicotrópico de Rudess con uno de sus artilugios mágicos.

Finalmente, para cerrar la primera parte del concierto la banda se resevó la fabulosa Breaking all Illusions en la que todos estuvieron excelentes, especialmente en la parte final de la canción. Para muestra el vídeo, sobran las palabras, que hable la música. Es una pena ya que parece que nadie grabó la canción entera pero se puede acudir a la interpretación del Live at Luna Park, también maravillosa.

Y con esto cierro esta entrada dedicada a la primera parte del concierto. En la siguiente me centraré exclusivamente en los vídeos proyectados durante el original descanso. Un divertido guiño a la visión que los fans tienen de la banda en Youtube.

Un saludo de vuestro amigo y vecino.

Spidey Jugón: Rocksmith, la unión de juego y guitarra (de verdad)

 Rocksmith-logo

Hoy damos un giro de 180 grados en la temática del blog para hablar de videojuegos. Concretamente hablaré brevemente de Rocksmith, al que estoy enganchado desde que salió, por fin, en Europa en el mes de octubre después de llevar ya un año en el mercado en tierras yankees. Muchos conocerán el famoso Guitar Hero, o el Rock Band, que salió algo más tarde, juegos musicales en los que se debía seguir el ritmo de una canción mediante la ayuda de un controlador especial con forma de guitarra con 5 botones, una especie de pulsador para imitar el ataque de la púa en las cuerdas y una palanca de vibrato. En el caso de Rocksmith, Ubisoft ha transformado este concepto en algo mucho más atractivo y que muchos que jugamos en su día a Guitar Hero soñábamos con llegar a tener alguna vez: un juego en el que pudieras usar una guitarra de verdad para tocar las canciones.

Rocksmith permite conectar una guitarra o bajo de verdad a una consola o PC (siempre que tenga pastillas) a través de un cable especial que se conecta directamente a la guitarra en un extremo mediante un jack y en el otro a un puerto USB en la plataforma en la que tengamos el juego. El propio juego se encarga de detectar las frecuencias de las notas para identificar su posición y verificar que se tocan aquellas que corresponde, que se sigue el ritmo y que no se tocan antes o después de tiempo. En este caso, Rocksmith tiene en cuenta el nivel de destreza del jugador tocando la guitarra  y adapta las notas en pantalla y la dificultad de las transiciones de manera dinámica, haciendo riffs cada vez más parecidos a su versión real según tocamos bien las notas o al revés, simplificándolo cuando detecta que no damos una con nuestro muñón de mano.

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Presentación de las notas

La lista de canciones disponibles es bastante variada y cada una de ellas suele permitir tocar más de un arreglo: con notas sueltas, guitarra rítmica con acordes, combinación de ambas o bajo. Entre las canciones que trae el juego de serie se encuentran algunas tan conocidas y de estilos tan variados como “Satisfaction” de los Rolling Stones, “Plug In Baby” de Muse, “Sweet Home Alabama” de Lynyrd Skynyrd o “Boys don’t cry” de The Cure. Además, la lista de canciones se amplía cada mes con varias descargas disponibles (previo pago) de nuevas canciones de otros grupos o guitarristas como Megadeth, Santana o The Black Keys.

Casi cuatro meses después de haberlo comprado destacaría lo siguiente como puntos fuertes del juego:

  • Permite coger fluidez y aprender a tocar canciones de una forma divertida y progresiva. En mi caso me ha servido para desempolvar un instrumento que tenía metido en el armario desde hacía bastante tiempo y al que hasta ahora nunca le había dedicado mucho tiempo por una razón u otra.
  • Aunque hay que jugar un poco con los parámetros de configuración, en el caso del PC, se puede llegar a alcanzar un lag mínimo entre que tocas la nota y suena en el juego. Por supuesto también influye el equipo de sonido y en el caso de las consolas es recomendable sacarlo en analógico y no reproducirlo por el cable HDMI.
  • Rocksmith te explica la colocación de los dedos para los acordes que se pueden encontrar en una canción y permite tocar cada una de las secciones de una canción de forma independiente a una velocidad menor o libre. Además incluye unos breves tutoriales explicando las técnicas básicas como armónicos, pull-offs  y hammer-ons o slides, ideal para novatos.
  • Aunque no los he usado mucho, Rocksmith también trae una serie de minijuegos con los que perfeccionar todas estas técnicas, algunos más divertidos, como un juego estilo Space Invaders en el que disparamos a patos según el traste que pulsamos, y otros menos, como uno en el que jugamos al béisbol haciendo bends.
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Scale Runner: minijuego para practicar escalas

Sin embargo también tiene una serie de puntos flacos, en mi opinión, que aún así no evitan disfrutar del juego y no me han llegado a frustrar hasta el punto de quemar la guitarra:

  • Los tiempos de carga de las canciones en consola son eternos, compensa jugarlo en PC.
  • Cada vez que tocas una canción tienes que pasar por una secuencia en la que se comprueba que la guitarra está afinada.
  • Sin embargo, cuando tocas un evento, que consiste en varias canciones seguidas sin descanso, entre ellas no se te da la opción de afinarla excepto cuando la canción está en otra afinación. Puedes acabar de tocar una canción con unos bends terribles y tener la guitarra desafinada en la siguiente y no poder hacer nada desde el juego. Aquí también entra otro factor como el tipo y calidad de la guitarra y lo que aguante la afinación.
  • Al afinar la guitarra en Drop-D (bajar la sexta cuerda de Mi a Re) a veces el juego no registra bien las notas en esta cuerda y le parece que están en otro traste. De todas formas parece que con un calibre mayor de cuerdas se arregla así que no es totalmente un fallo del juego.
  • En las canciones con arpegios aparece el mogollón de notas en la pantalla, lo que dificulta enterarse bien de cómo hay que tocarlas. Debería poner al lado por lo menos qué acorde es para saber como poner la mano (si lo conoces claro).
  • El sistema de adaptación de dificultad generalmente funciona bien pero puede liarte cuando conoces la canción y esperas que te aparezca para tocar una nota que sabes que está ahí pero que no aparece, haciendo que te confundas y pierdas el ritmo, en especial cuando hay notas dobles por el medio. En ocasiones me ha parecido más fácil subir una sección de una canción al 100% a mano y tocarla que esperar que te la suba desde la versión del 90%.

En fin, qué mejor forma de ver cómo funciona el juego que con un ejemplo, grabado además por mí :). Aunque es una canción bastante sencilla tengo unos cuantos errorcillos y muchas cosas a mejorar así que os pido que no me tiréis tomates por favor jejeje. Os dejo con “Breaking the law”, de Judas Priest:

Un saludo de vuestro amigo y vecino.